Una sociedad donde “ …todos puedan crear, acceder, utilizar
y compartir información y el
conocimiento, para hacer que las personas, las comunidades y los pueblos puedan
desarrollar su pleno potencial y mejorar la calidad de sus vidas de manera
sostenible ”
Cabero A. Julio , 2006 .
Nuevas Tecnologías aplicadas a la Educación , p2
http://asocaccesibilidadsinlimite.blogspot.com/2011/06/globalizacion-y-sociedad-de-la.html
En cuanto al término Sociedad de la Información fue
utilizado en los años 1962 por Fritz Machlup a través de su libro “La producción
y distribución del conocimiento en los Estados Unidos”, planteando que el
número de empleos que se basa en la manipulación y manejo de la información es
mayor a los que están relacionados con algún tipo de esfuerzo físico. Luego en
1981 se acuña el término por el sociólogo japonés Yonejí Masuda con la
publicación del libro “La Sociedad informatizada como Sociedad Post industrial
(original 1981, traducción al español 1984).
Aunque fue el citado japonés, el primero en utilizar el
término Sociedad de la Información, señala Area (2005) que quienes definieron
sus rasgos más destacables fueron Burton (1992) y Castells (1997, 2000).
Castells, la Sociedad de la Información y la Sociedad
Informacional
El sociólogo establece una distinción analítica entre nociones
de “sociedad de la información” y “sociedad informacional”, con implicaciones
similares para la economía de la información/informacional. El término sociedad
de la información destaca el papel de esta última en la sociedad. En contraste,
el término informacional indica el atributo de una forma específica de
organización social en la que generación, el procesamiento y la transmisión de
la información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y
el poder, debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este nuevo
período histórico.
nos referiremos a Manuel Castells por ser uno de los
investigadores que más ha desarrollado el tema, además de ser una autoridad
reconocida en la materia. Castells prefiere el término “sociedad informacional”
antes que “sociedad de la información” (haciendo la comparación con la
diferencia entre industria e industrial). Él señala que si bien el conocimiento
y la información son elementos decisivos en todos los modos de desarrollo, “el
término informacional indica el atributo de una forma específica de
organización social en la que la generación, el procesamiento y la transmisión
de información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y
el poder, debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este
período histórico” [5].
Más adelante precisa: “Lo que caracteriza a la revolución
tecnológica actual no es el carácter central del conocimiento y la información,
sino la aplicación de ese conocimiento e información a aparatos de generación
de conocimiento y procesamiento de la información/comunicación, en un círculo
de retroalimentación acumulativo entre la innovación y sus usos”. Y acota: “La
difusión de la tecnología amplifica infinitamente su poder cuando sus usuarios
se la apropian y la redefinen. Las nuevas tecnologías de la información no son
sólo herramientas que aplicar, sino procesos que desarrollar. (...) Por primera
vez en la historia, la mente humana es una fuerza productiva directa, no sólo
un elemento decisivo del sistema de producción” [6].
Las estructuras sociales tenderán a cambiar como
consecuencia de los cambios generados en las actividades humana
“... Esa exigencia democrática, que debe formar parte de
todo proyecto educativo, se ha reforzado con la aparición espectacular de las
sociedades de la información, que constituyen sin duda alguna uno de los hechos
prometedores de fines del s. XX”
Informe Delors. UNESCO, 1996.
http://www.autorescatolicos.org/mariavelazquez44.pdf
Trejo Delarbre, R. (s.f), nos conduce a lo que él denomina
los Diez rasgos de la Sociedad de la Información. En este contexto define las
siguientes características:
1. Exuberancia.
Disponemos de una apabullante y diversa cantidad de datos. Se trata de un
volumen de información tan profuso que es por sí mismo parte del escenario en
donde nos desenvolvemos todos los días.
2. Omnipresencia.
Los nuevos instrumentos de información, o al menos sus contenidos, los
encontramos por doquier, forman parte del escenario público contemporáneo (son
en buena medida dicho escenario) y también de nuestra vida privada. Esa es la
Sociedad de la Información. Los medios de comunicación se han convertido en el
espacio de interacción social por excelencia, (...)
3. Irradiación. La
Sociedad de la Información también se distingue por la distancia hoy
prácticamente ilimitada que alcanza el intercambio de mensajes. Las barreras
geográficas se difuminan; las distancias físicas se vuelven relativas al menos
en comparación con el pasado reciente. Ya no tenemos que esperar varios meses
para que una carta nuestra llegue de un país a otro.
4. Velocidad. La
comunicación, salvo fallas técnicas, se ha vuelto instantánea. Ya no es preciso
aguardar varios días, o aún más, para recibir la respuesta del destinatario de
un mensaje nuestro e incluso existen mecanismos para entablar comunicación
simultánea a precios mucho más bajos que los de la telefonía tradicional.
5. Multilateralidad
/ Centralidad. Las capacidades técnicas de la comunicación contemporánea
permiten que recibamos información de todas partes, aunque lo más frecuente es
que la mayor parte de la información que circula por el mundo surja de unos
cuantos sitios.
6. Interactividad /
Unilateralidad. A diferencia de la comunicación convencional (como la que
ofrecen la televisión y la radio tradicionales) los nuevos instrumentos para
propagar información permiten que sus usuarios sean no sólo consumidores, sino
además productores de sus propios mensajes. En la Internet podemos conocer
contenidos de toda índole y, junto con ello, contribuir nosotros mismos a
incrementar el caudal de datos disponible en la red de redes. Sin embargo esa
capacidad de la Internet sigue siendo poco utilizada. La gran mayoría de sus
usuarios son consumidores pasivos de los contenidos que ya existen en la
Internet.
7. Desigualdad. La
Sociedad de la Información ofrece tal abundancia de contenidos y tantas
posibilidades para la educación y el intercambio entre la gente de todo el
mundo, que casi siempre es vista como remedio a las muchas carencias que padece
la humanidad. Numerosos autores, especialmente los más conocidos promotores de
la Internet, suelen tener visiones fundamentalmente optimistas acerca de las
capacidades igualitarias y liberadoras de la red de redes (por ejemplo Gates:
1995 y 1999 y Negroponte, 1995). Sin embargo la Internet, igual que cualquier
otro instrumento para la propagación y el intercambio de información, no
resuelve por sí sola los problemas del mundo. De hecho, ha sido casi inevitable
que reproduzca algunas de las desigualdades más notables que hay en nuestros
países.
8. Heterogeneidad.
En los medios contemporáneos y particularmente en la Internet se duplican –y
multiplican– actitudes, opiniones, pensamientos y circunstancias que están
presentes en nuestras sociedades. Si en estas sociedades hay creatividad,
inteligencia y arte, sin duda algo de eso se reflejará en los nuevos espacios
de la Sociedad de la Información. Pero de la misma manera, puesto que en
nuestras sociedades también tenemos prejuicios, abusos, insolencias y crímenes,
también esas actitudes y posiciones estarán expresadas en estos medios.
9. Desorientación.
La enorme y creciente cantidad de información a la que podemos tener acceso no
sólo es oportunidad de desarrollo social y personal. También y antes que nada,
se ha convertido en desafío cotidiano y en motivo de agobio para quienes
recibimos o podemos encontrar millares de noticias, símbolos, declaraciones,
imágenes e incitaciones de casi cualquier índole a través de los medios y
especialmente en la red de redes. Se necesitan aprendizajes específicos para
elegir entre aquello que nos resulta útil, y lo mucho de lo que podemos prescindir.
10. Ciudadanía
pasiva. La dispersión y abundancia de mensajes, la preponderancia de los
contenidos de carácter comercial y particularmente propagados por grandes
consorcios mediáticos y la ausencia de capacitación y reflexión suficientes
sobre estos temas, suelen aunarse para que en la Sociedad de la Información el
consumo prevalezca sobre la creatividad y el intercambio mercantil sea más
frecuente que el intercambio de conocimientos.
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